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La UE quiere luchar contra el racismo

Publicado el 21/09/2026

Tras su programa de lucha contra el racismo para el periodo 2020-2025, la UE ha decidido poner en marcha un nuevo programa para el periodo 2026-2029.

Los interlocutores del diálogo en el marco del artículo 17 del TFUE fueron invitados el 9 de febrero de 2026 a una reunión con la nueva coordinadora de este programa, la Sra. Micaela Moua, con el fin de expresar su opinión sobre este nuevo programa.

Aunque la AEPL apoya sin reservas la lucha contra el racismo, no le convence la estrategia de la UE, que, en nuestra opinión, a veces confunde el debate y, en nuestra opinión, se ve demasiado la influencia de teorías como la interseccionalidad y, en consecuencia, se aleja de la visión universalista que defendemos.

Por lo tanto, hemos recordado los cuatro principios que defendemos:

1. Humanidad común: rechazar la fragmentación

En el centro de nuestro compromiso se encuentra la convicción de que solo existe una humanidad, más allá de las diferencias de color de piel, nacionalidad, cultura, religión, género u orientación sexual. El concepto de «raza», carente de todo fundamento científico, no debería servir de base para las políticas públicas. Lamentamos que el plan de acción europeo otorgue un lugar central a esta noción difusa, que corre el riesgo de alimentar divisiones artificiales y de aportar respuestas inadecuadas a los verdaderos retos de la igualdad.

2. Socialidad comunitaria: potenciar el enriquecimiento mutuo

Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales: la riqueza de nuestras sociedades reside en la diversidad y la calidad de nuestras relaciones. Para garantizar unas relaciones armoniosas, hay que buscar un consenso basado en el reconocimiento de nuestras diferencias, pero también de nuestras similitudes. Alertamos sobre el auge de la esencialización de las identidades, que, lejos de favorecer la convivencia, genera «identidades asesinas» (Amin Maalouf) y amenaza la cohesión social.

Ciertas derivas, como la denuncia de la «apropiación cultural», van en contra del enriquecimiento mutuo: prohibir a los artistas de otras culturas que se apropien de obras universales sería absurdo y empobrecedor. La memoria colectiva tampoco puede borrarse al antojo de las sensibilidades: derribar estatuas o reescribir la historia no resuelve la discriminación, sino que corre el riesgo de alimentar el resentimiento y la incomprensión. Es imprescindible un trabajo de memoria honesto y matizado.

3. Individuación: defender la igualdad en la diversidad

La política debe permitir que cada persona afirme su individualidad y desarrolle sus capacidades, sin perjudicar a los demás. Sin embargo, el plan de acción europeo concede un protagonismo excesivo a la interseccionalidad, inspirada en Judith Butler y la «French Theory». Si bien no se puede negar que algunas personas sufren discriminaciones múltiples, la multiplicación de reivindicaciones particularistas corre el riesgo de fragmentar la sociedad y de transformar el «derecho a la diferencia» en «diferencia de derechos», en detrimento de la igualdad y de la convivencia.

La interseccionalidad, lejos de unir, tiende a enfrentar a las minorías entre sí y a multiplicar los motivos de indignación, a veces por causas anecdóticas. Esta lógica conduce a una proliferación de reivindicaciones identitarias, lo que acaba perjudicando la cohesión social y la eficacia de la lucha contra las discriminaciones reales.

4. Oposición controlada: garantizar el debate democrático

El conflicto y las diferencias de opinión son inherentes a toda sociedad viva. Pero deben expresarse respetando el marco común y el debate contradictoire. Denunciamos la deriva de la «cultura de la cancelación» y la tentación de censurar cualquier opinión que desagrade a un grupo, por minoritario que sea. No existe el derecho a no sentirse ofendido: la respuesta a la crítica es la argumentación, no la censura.

Equiparar la crítica a una religión con el racismo, sobre todo mediante el término «islamofobia», es una confusión peligrosa: la libertad de conciencia y de expresión implica el derecho a criticar todas las creencias. La libertad religiosa, tal y como recuerda el artículo 9 del CEDH, debe conciliarse con el interés general y no puede ser absoluta.

El texto completo de nuestra declaración de posición está disponible aquí:

Plan de acción contra el racismo POS PAPER FR def

Plan de acción contra el racismo POS PAPER ENG def

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